En mi techo hay calvarios de ausencia/ Faltan tus caricias lejanas/ En pasado mediato/ En tanto/ Como aventura y enigma/ Invento un lenguaje callado/ En el que tu distancia no hiera/ Y con el que/ Despedirte.
Necesito olvidarte/ Pero mi olvido está lleno de memoria/ Y mi memoria es una casa vieja / Anterior a mí y anterior a todos/ En su interior hay violetas marchitas/ Humedad de lamentos y de incomprensión / Elijo hacerla saltar en pedazos/ Y ella me devuelve su mirada dolorida/ Elijo plantarle un árbol/ En su misma calle recién atardecida/ Detenida en el tiempo/ Sucedo.
Siento que me voy alejando, de ustedes y de mí, que estuvimos tan cerca, de mí y de ustedes, quizás porque eso mismo es vivir. Cualquier día la muerte no borra nada, y mira con los ojos bien secos.